El brillo "eighties" según Louis Vuitton

Marc Jacobs se ha convertido en un erudito de los años ochenta. El diseñador de Louis Vuitton ha estudiado la excesiva década de principio a fin. En su colección otoño-invierno 2009/10 plasma los looks de las divas que posaban en las revistas de 1987 -Marie Seznec, Victoire de Castellane e Inès de la Fressange-. El resultado es una propuesta repleta de brillos, encajes y leggins "arty" con ondulantes volúmenes "burbuja" que se tiñen de tonos pastel y se aderezan con imponentes chaquetas XXL.


También "arty" y luminosa es la más reciente entrega de Nicolas Ghesquière para Balenciaga, presentada en idéntico marco de la pasarela parisina. Lejos del impacto retrofuturista de sus anteriores colecciones, esta última se muestra accesible y cercana con sus estampados abstractos, sus minifaldas "cocoon" de seda de inspiración egipcia y sus pantalones tobilleros estrechos en los bajos y con estudiados pliegues a la altura de la cadera.
Las lazadas se suceden en una paleta cromática increíblemente suave -amarillo, verde, azul marino, rosa y malva- en una propuesta que supone un absoluto giro de 180 grados en la estética global de la "maison".


Para el invierno 2009/10, Chanel propone lo que mejor sabe hacer: sofisticados looks en blanco y negro -con puntuales concesiones al verde y el rosa palo- inspirados en su fundadora. Sus toreras, pantalones de pernera recta y "little black dresses" van acompañados de "ruffles", golas, lazadas y toques sofisticados de época.


John Galliano reinterpreta el tradicional sello de la casa Dior, en esta ocasión con el recuerdo de otro de los nombres imprescindibles del mundo de la moda: Paul Poiret, y en concreto de su visión de la costura como elemento evocador de las tendencias orientales. La herencia asiática está presente en estampados Paisley, brocados entretejidos con hilos de oro y pantalones drapeados de estética "harem", una de las tendencias clave este año.


Alber Elbaz, director creativo de Lanvin, presume de ser un diseñador realista, y lo demuestra a través de su entrega para el otoño-invierno 2009/10. En esta ocasión, las propuestas de esta tradicional "maison" dan sentido a las prendas más funcionales y prácticas del armario femenino: blusas, abrigos y "wrap dresses". El conjunto de la colección hace un recorrido por los años 40, así como por los valores parisinos de la costura tradicional, mediante trajes de corte sobrio, sin olvidar el toque de distinción propio de la Ciudad de la Luz.


Yves Saint Laurent apuesta por el "urban chic" parisino más puro -camisas blancas "garçon", americanas, abrigos y faldas tubo en cuero negro y elementos sastre con rayas ejecutivo-. Stefano Pilati dice adiós a las formas estructuradas de anteriores temporadas para recuperar una silueta mucho más ajustada a las curvas femeninas. La nueva propuesta también contiene ingredientes fetichistas como chaquetas-kimono de cuero y nuevas prendas de abrigo basadas en los patrones de la cazadora motera. Una colección todoterreno, atemporal y de largo recorrido para triunfar y sobrevivir al día a día en el asfalto.

Por Pedro Zozaya y Susana Molina

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