Orgánica austeridad de Miuccia Prada



No hay nadie en el mundo de la moda tan determinante como Miuccia Prada. Sus creaciones generan tendencia y se han convertido en las propuestas más admiradas y respetadas. Si esta temporada Marc Jacobs o Gucci apuestan por los looks "nightlife", la italiana se decanta por una imagen bastante más austera en su nueva colección, presentada en Milán. Los nuevos looks se componen de chaquetas, trajes y abrigos sastre de inspiración "años cuarenta" en una estética orgánica y un tanto campestre. Los colores cálidos -marrón chocolate, gris, cereza y cuero natural- se entremezclan con poderosos rojos "energy".


Las líneas depuradas, la ausencia de costuras y solapas, las inesperadas ondulaciones y las sugerentes briznas de color predominan en la nueva colección de Jil Sander, que lleva la austeridad a la vanguardia y que, al igual que la de Prada, es fiel al monocromatismo. También austera, al menos en una primera ojeada, es la propuesta de Tomas Maier para Bottega Veneta. Los vestidos, de sobrio patronaje recto y poligonal, incorporan exquisitos detalles en piel, así como un guiño a la corsetería en los cuerpos de algunas prendas de cóctel.


La colección otoño-invierno 2009-10 de Christopher Bailey para Burberry Prorsum es un homenaje a los grandes iconos británicos y un repaso de las aportaciones de la firma británica al mundo de la moda. Encontramos en ella prendas emblemáticas de la casa, como las gabardinas, en esta ocasión reinventadas tipo manta para componer un irresistible look de vagabundo, vestidos vaporosos inspirados en Virginia Woolf o elementos con ciertas reminiscencias andróginas, como las americanas de esmoquin y los pantalones masculinos.


El concepto de glamour de Elsa Schiaparelli se encuentra más vivo que nunca en una colección de Dolce & Gabbana, que huye del minimalismo y exagera los hombros hasta proporciones casi imposibles. Exuberantes abrigos blancos y fucsias de pelo largo deslumbran en pasarela junto a faldas tubo y chaquetas de hombros abullonados, todo ello con un halo de sofisticación que se fija en la década de los años treinta y cuarenta. La impresión en blanco y negro del rostro de Marilyn Monroe protagoniza una serie de vestidos "lady-like" formados por faldas de vuelo y línea A.


Consuelo Castiglioni ha dejado a un lado los elementos "lego" y "naïf" que caracterizan a Marni para plantear una colección cálida basada en elementos "aprês-ski". La diseñadora adopta manguitos de pelo de zorro, gorros-casco y guantes de proporciones "oversize" en un mix que se encuentra a medio camino entre un look urbano y la estética alpina.


Las mujeres de Roberto Cavalli poseen carácter -mosqueteras altas que se convierten en leggings, cazadoras de pelo de zorro, tops de tejidos armadura y suétes de punto ajustados a la figura-. Los vestidos de noche en tonos tintados y berenjena incorporan semitransparencias que permiten entrever "bodies" de tirantes o cuello "halter". Una colección que rezuma energía positiva y, ante todo, muchísimas ganas llegar a un público más joven.

Por Pedro Zozaya, Jose Luis Díez Garde, Ana Morales y Susana Molina

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